lunes, 31 de enero de 2011
domingo, 30 de enero de 2011
esto es toda la verdad
EL ATLETI ES EL MEJOR EKIPO DEL MUNDO Y ESTOY
ORGULLOSO DE ÉL Y X ESO LO LLEVO EN EL CORAZÓN
HASTA LA MUERTE FA1982!!
ORGULLOSO DE ÉL Y X ESO LO LLEVO EN EL CORAZÓN
HASTA LA MUERTE FA1982!!
domingo, 23 de enero de 2011
protesta 24 de abril contra la directiva
Una vez al año... Dicen que no hace daño. Hablando de años, van para 23. Las temporadas en que el gilismo lleva pegado a la piel del club Atlético de Madrid. Más de dos décadas en las que el Atleti ha venido bajando su listón a varios niveles, el más importante sin duda, el deportivo. Sin olvidarnos del económico, motor de la sostenibilidad; e institucional, como imagen y guía. Así lo piensa al menos una parte de la afición, que reniega o bien del modo en que convirtieron el Club en SAD, o bien de la manera de proceder de sus dirigentes hasta la fecha. O ambas a la vez. Las tertulias y los foros de la Red, se pueblan con mayor o menor cadencia de gentes del Atleti que expresan su malestar por la situación padecida. Y ya está. Parece que damos por bueno despotricar contra un teclado, contra la barra de un bar o en la sobremesa familiar, sin mayor ánimo de continuidad. La deserción de un proyecto, de una alternativa encabezada por "notables" que pudiera aglutinar e ilusionar a la masa social del Atleti con un cambio de rumbo, deja huérfana la capacidad de acción de los disidentes GLOBALES con el gilismo. Se dice GLOBALES porque las gestiones en su conjunto y valoración son buenas o malas, sobre todo con tanto tiempo de por medio para juzgarlas; no pueden ser grises ni tibias, a pesar de la discrepancia en puntos menores. No nos queda pues mas que reivindicar con insistencia ese ideal de Atleti alejado del contemporáneo, entre los aficionados de "a pie". Los que quizás no tengamos amplias nóminas, pero sí grandes sentimientos y fidelidad eterna para con el Club que abrazamos desde niños.
A través de distintos colectivos del Atleti, así como de charlas con aficionados en particular, se ha decidido instaurar una protesta de carácter pacífico pero enérgico por temporada. Todas y cada una de ellas en las cuales los actuales dirigentes permanezcan al frente de la Entidad. Ójala sean las menos. Un día reservado para esas gentes del Atleti que permanecemos al otro lado de la tiza, aquellos que no invitamos a cenar a los periodistas y cuya voz suele pasar desapercibida tanto por los medios de comunicación en general, como por los gestores en particular. Para llevarla a cabo, escogimos un día cercano a nuestro Aniversario, qué como sabéis, se produce cada final de Abril. En la temporada en curso, se fija en el día 24 del mismo, que viene a coincidir con la visita del Levante a nuestro querido Feudo, el Vicente Calderón.
Antes y durante la celebración del encuentro, las gentes del Atleti en radical o moderado desacuerdo con la gestión de los actuales mayores accionistas al frente de la Institución, tenemos la oportunidad de expresar nuestro sentimiento, frustración, rabia o indignación al respecto. Y canalizar así, unidos, todo ese malestar acumulado durante demasiados días, demasiadas noches. Así, año tras año, hasta que los dirigentes entiendan que deseamos un golpe de timón en la nave del Atleti que, aunque no nos prometa Manzanares navegables ni casinos flotantes, lleve al Club de vuelta a su posición natural, al lado de sus antiguos y casi olvidados adversarios de siempre.
¡Hala Atleti!
¡Aúpa Atleti!
¡Forza Atleti!
ATLETI
Te levantas por la mañana, ha sido una noche dura. Has bebido demasiado, y ahora te arrepientes: Te duele la cabeza, tienes el estómago revuelto, hay una mancha de vómito al pie de tu cama, y te da la sensación de que la habitación no deja de dar vueltas.
Llamas a tu jefe para decirle que te encuentras mal y no puedes ir a trabajar, pero te dice que ni de broma, y a pesar de tu mal estado vas a tu rutinario trabajo a escucharle gritar como un poseso.
Tras horas y horas de gritos que no surgen efecto debido a tu mal estado, tu jefe decide despedirte y dejarte en el paro en el peor momento posible: “menudo c….” piensas tú.
Al irte del trabajo llamas a tu pareja, a ver si te ayuda a olvidar tu mal día. Tras varios intentos sin éxito de llamarla o de mandarle mensajes, decides ir a su casa por si le ha pasado algo. Te encuentras la puerta abierta y decides entrar, ya que tenéis confianza de sobra, pero para tu sorpresa está enrollándose con alguien a quien conoció la noche anterior mientras tú vomitabas en los baños de la discoteca. Te dice que no te soporta más y que no quiere volver a verte.
Ya no puedes más, nada te podría ir peor, sin duda te has levantado con el pie izquierdo, aunque con la resaca no logras recordar ni eso. Entonces es cuando suena tu móvil. Esperanzado por si es tu jefe para readmitirte, o tu pareja para pedirte perdón; lo coges con tus temblorosas manos. Pero para tu decepción, en la pantalla del móvil aparece el nombre de tu amigo de toda la vida. Éste te recuerda que ayer le partiste la cara de un puñetazo, y que tampoco quiere volver a hablarte en su vida.
Esta es la gota que colma el vaso, el suicidio parece ya la única opción. Pero es entonces cuando te acuerdas: “coño, que hoy juega el Atleti”. Y a pesar de todo lo que te ha pasado, decides ir al Calderón, solo porque es parte de la rutina.
Y al llegar allí, salen los jugadores, y te encuentras totalmente rodeado de gente cantando: “¡Atleeeti, Atleeeti!!” No sabes muy bien por qué lo haces, pero como todos los domingos te unes a ellos, y empiezas a insultar al árbitro, y a animar a los jugadores, y de repente… ¡¡Gooooool!!
Sales de allí totalmente eufórico, el Atleti ha jugado un partidazo y ha ganado. Ya no te acuerdas de la mierda de día que llevas, y de lo que te espera. Ahora parece que todo se solucionará, y todo gracias al Atleti.
Quizás nos haga sufrir, y nos haga llorar, pero cuando juega el Atleti todo lo demás da igual. Animas, gritas, cantas… y al final sonríes si el Atleti gana aunque tu vida no pueda ir peor. Sinceramente, no creo que muchos equipos puedan tener este efecto sobre sus aficionados. Yo personalmente, no se explicar el sentimiento, pero se que es lo único que
Llamas a tu jefe para decirle que te encuentras mal y no puedes ir a trabajar, pero te dice que ni de broma, y a pesar de tu mal estado vas a tu rutinario trabajo a escucharle gritar como un poseso.
Tras horas y horas de gritos que no surgen efecto debido a tu mal estado, tu jefe decide despedirte y dejarte en el paro en el peor momento posible: “menudo c….” piensas tú.
Al irte del trabajo llamas a tu pareja, a ver si te ayuda a olvidar tu mal día. Tras varios intentos sin éxito de llamarla o de mandarle mensajes, decides ir a su casa por si le ha pasado algo. Te encuentras la puerta abierta y decides entrar, ya que tenéis confianza de sobra, pero para tu sorpresa está enrollándose con alguien a quien conoció la noche anterior mientras tú vomitabas en los baños de la discoteca. Te dice que no te soporta más y que no quiere volver a verte.
Ya no puedes más, nada te podría ir peor, sin duda te has levantado con el pie izquierdo, aunque con la resaca no logras recordar ni eso. Entonces es cuando suena tu móvil. Esperanzado por si es tu jefe para readmitirte, o tu pareja para pedirte perdón; lo coges con tus temblorosas manos. Pero para tu decepción, en la pantalla del móvil aparece el nombre de tu amigo de toda la vida. Éste te recuerda que ayer le partiste la cara de un puñetazo, y que tampoco quiere volver a hablarte en su vida.
Esta es la gota que colma el vaso, el suicidio parece ya la única opción. Pero es entonces cuando te acuerdas: “coño, que hoy juega el Atleti”. Y a pesar de todo lo que te ha pasado, decides ir al Calderón, solo porque es parte de la rutina.
Y al llegar allí, salen los jugadores, y te encuentras totalmente rodeado de gente cantando: “¡Atleeeti, Atleeeti!!” No sabes muy bien por qué lo haces, pero como todos los domingos te unes a ellos, y empiezas a insultar al árbitro, y a animar a los jugadores, y de repente… ¡¡Gooooool!!
Sales de allí totalmente eufórico, el Atleti ha jugado un partidazo y ha ganado. Ya no te acuerdas de la mierda de día que llevas, y de lo que te espera. Ahora parece que todo se solucionará, y todo gracias al Atleti.
Quizás nos haga sufrir, y nos haga llorar, pero cuando juega el Atleti todo lo demás da igual. Animas, gritas, cantas… y al final sonríes si el Atleti gana aunque tu vida no pueda ir peor. Sinceramente, no creo que muchos equipos puedan tener este efecto sobre sus aficionados. Yo personalmente, no se explicar el sentimiento, pero se que es lo único que
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